Seduce a tu Hombre
El misionero reinventado
Una de las posturas kamasutra clásica es la del misionero, pero ¿quieres seducir a un hombre? Con estas modificaciones el misionero se convierte en algo nuevo... ¡y explosivo! Con tu pareja encima de ti, junta despacito las piernas mientras él te penetra, de tal forma que tus extremidades inferiores queden encerradas entre las suyas. "De esa manera rozará tu clítoris con mayor intensidad y os facilitará las cosas si tu chico está bien dotado, porque no te puede penetrar tan profundamente como para golpear tu cuello del útero, algo que resulta muy doloroso", dice Bárbara Fuentes, sexóloga.
Truco secreto: manteniendo las piernas estiradas, prueba a presionar con la planta de uno de los pies el empeine del otro para apretar aún más.
Punto P... ¡Hasta el máximo placer!
Ya sabrás que a tu pareja le haces un favor si masajeas el perineo (ese trocito de piel entre sus testículos y el ano), pero quizás no sepas que tú también tienes tu puntito P.
"A muchas mujeres les excita la estimulación clitoriana, pero puede que desconozcan que el clítoris es dos centímetros más largo que el bultito que vemos en el exterior", dice Ana de Juan, ginecóloga.
Si estiramos el perineo (entre la vagina y el ano), la piel que recubre el clítoris se retraerá. Sentaos enlazados por las piernas, juntad vuestras pelvis y arquead la espalda. Esto permitirá que se froten vuestros genitales mientras se estira ese trocito de piel tan sensible. ¡Riquísimo!
Una de las posturas kamasutra clásica es la del misionero, pero ¿quieres seducir a un hombre? Con estas modificaciones el misionero se convierte en algo nuevo... ¡y explosivo! Con tu pareja encima de ti, junta despacito las piernas mientras él te penetra, de tal forma que tus extremidades inferiores queden encerradas entre las suyas. "De esa manera rozará tu clítoris con mayor intensidad y os facilitará las cosas si tu chico está bien dotado, porque no te puede penetrar tan profundamente como para golpear tu cuello del útero, algo que resulta muy doloroso", dice Bárbara Fuentes, sexóloga.
Truco secreto: manteniendo las piernas estiradas, prueba a presionar con la planta de uno de los pies el empeine del otro para apretar aún más.
Punto P... ¡Hasta el máximo placer!
Ya sabrás que a tu pareja le haces un favor si masajeas el perineo (ese trocito de piel entre sus testículos y el ano), pero quizás no sepas que tú también tienes tu puntito P.
"A muchas mujeres les excita la estimulación clitoriana, pero puede que desconozcan que el clítoris es dos centímetros más largo que el bultito que vemos en el exterior", dice Ana de Juan, ginecóloga.
Si estiramos el perineo (entre la vagina y el ano), la piel que recubre el clítoris se retraerá. Sentaos enlazados por las piernas, juntad vuestras pelvis y arquead la espalda. Esto permitirá que se froten vuestros genitales mientras se estira ese trocito de piel tan sensible. ¡Riquísimo!
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